domingo, 8 de febrero de 2015

SARAH - SERGE REGGIANI

LA FEMME QUI EST DANS MON LIT

Compuesta por Georges Moustaki, encuentro que Reggiani le da un tono muy especial   a esta canción triste, nostálgica, tierna y bellísima que, a mí entender, no conseguía su autor.

En su interpretación, Serge Reggiani siempre la precedía, a modo de introducción, de un fragmento del poema de Charles Baudelaire, " Je n'ai pas pour mâitresse une lionne illustre".

Una música para disfrutar desde dentro.


Y aquí la letra

sábado, 31 de enero de 2015

HELENE SEGARA

On n'oublie jamais rien

No es del todo cierto. El ser humano olvida muchas cosas, o las lleva a un lugar recóndito de su cerebro, en su memoria selectiva.  Unas veces es por una simple cuestión  de supervivencia y otras por voluntad de pasar página a sensaciones, sentimientos  y experiencias menos agradables, para sustituirlas por el recuerdo de momentos que fueron felizmente trascendentales, o intrascendentes,  en la vida.

Tanto lo que se recuerda, como lo olvidado, que es lo vivido por cada uno, conforman a lo largo de la vida la personalidad feliz, serena, inquieta, desgraciada... de todos los individuos. Y es bueno de vez en cuando volver la vista atrás y hacer balance, para entender y ser conscientes de por qué somos como somos y estamos donde estamos.

En cualquier caso, me topé con esta canción en la radio, esta mañana, y me gustó.  Por eso está aquí.

domingo, 25 de enero de 2015

MARÍA CALLAS


Papaíto Querido


Una confesión desesperada en una voz celestial. Lo mejor para terminar un día festivo.


CANCIONES CON SIGNIFICADO (4), CON ACHINOAM NINI, NOA PARA LOS AMIGOS

¿Can I Reach You?


Una de mis cantantes favoritas.
Y ésta es una de las más bellas canciones que yo haya escuchado nunca, tanto en la música como en la letra y en la magnífica interpretación de Noa.

Este tema me trae recuerdos agridulces de un pasado bastante lejano ya. 
Recuerdos muy dulces. Y muy amargos también.
Nostalgias, añoranzas,  retazos de vivencias ilusionadas e ilusionantes. Pero también de injusticia de la vida, de incomprensiones, de traición  y de porqués sin respuesta.
Aún así, me gusta volver a oirlo de cuando en cuando.




sábado, 17 de enero de 2015

LA "BUENA" VS EL FEO Y MALO



No Dijo La Verdad

    A regañadientes, sin ningún énfasis, de mala gana, sin mirar a las cámaras de frente, sin alzar demasiado la voz no fuera a entenderse perfectamente lo que decía, despeinada, sin maquillar y con cara de pocos amigos... la auxiliar de enfermería que superó el ébola hizo un comunicado en el que reconocía explícitamente, sin lugar a dudas, que mintió.

Mintió por omisión, al no informar de su específica situación laboral cuando se sintió indispuesta. Y mintió cuando aseguró, a través de sus portavoces, que sí había comunicado a su médico de cabecera que había estado en contacto con los pacientes infectados por el temible virus y que había tenido un pico de fiebre superior a 38,7 grados.

                               

                                                       fuente

    Y puso en peligro, irresponsable y gratuitamente, a todos los que estuvieron cerca de ella: su marido, las peluqueras, los compañeros de oposición, los vecinos, su perro, triste víctima sacrificada puede que injusta e inútilmente...

    Es posible que ella estuviera "obnubilada" cuando se publicó ese comunicado. Pero a mí no me cabe ninguna duda de que había algunos interesados muy "despiertos", frotándose las manos y haciendo cuentas... "de beneficios".

   Ahora va a resultar que el ex-consejero de sanidad "dimitido" era, sin ninguna duda, un bocazas, el malo y feo de la película....

                                   ¡Pero tenía razón!

    No he visto la misma cobertura mediática, ni ninguna repercusión en las redes. No sólo Teresa debería entonar el "mea culpa". Muchos otros tendrían que acompañarla en su acto de contrición y demostrar sus propósitos de enmienda, sobre todo quienes trataron a toda costa de sacar réditos políticos y económicos.




miércoles, 31 de diciembre de 2014

DOCE UVAS, DOCE

¿Y Por Qué?

Me gusta la Navidad, siempre me ha gustado. 
Toda la vida he disfrutado en estas fechas, desde mi remota niñez hasta hoy mismo. La perspectiva ha ido cambiando constantemente  a lo largo de la vida, pero manteniendo en cada época ese regusto especial de unos días que intentan seguir siendo diferentes.
La iluminación de las calles; las decoraciones en escaparates, con sencillos o elaboradísimos nacimientos; las tentadoras tiendas de juguetes y regalos; las prisas en las compras de última hora; el repaso a la casa para que todo esté lo más agradable posible; el retorno de los viajeros; la añoranza de los ausentes; la cena de Nochebuena; las reuniones familiares que siempre fueron armoniosas y distendidas, incluso en los momentos menos propicios para ello; los pequeños de nuevas generaciones que se van añadiendo al grupo; los amigos solitarios o perdidos en la ciudad que siempre son bienvenidos...





El único punto discordante para mí siempre ha sido esta tontuna de las doce uvas. Por supuesto que las he tomado, me he atragantado con ellas, he acabado antes de la última campanada o mucho después, he formulado deseos que se repetían a partir de la octava campanada porque tampoco quería tantas cosas. He seguido los rituales de oro en la copa del brindis, la lencería roja, el pie izquierdo en el aire con el riesgo de darte un castañazo, el entrechocar de las copas  e, incluso, el pasarme alguna noche en blanco haciendo el ganso sin mucho convencimiento (me falta interés y salero en las fiestas), añorando mis sábanas la mayoría de las veces. Me sé de donde viene la tradición, pero no entiendo por qué todo el mundo se siente con la obligación de brindar con champán o cava después de casi ahogarse con las uvas de la suerte, bastante dudosa por cierto. 

Y a estas alturas, con mi leve problema de claustrofobia, no soporto bien el verme rodeada de gente por todos mis puntos cardinales y llevo muy mal los gritos desaforados, los matasuegras,  las carracas y los petardos machacándome los oídos. De manera que nadie me va a encontrar esta noche en la Puerta del Sol haciendo el moñas.  Ni pienso descorchar cava. Y todavía me estoy pensando lo de las uvas. No he decidido si me las voy a tomar en su punto o muy maduras.  Vamos, que por si acaso, tengo puestas a remojar doce pasas sultanas y otras doce de corinto, junto a la docena de uvas del Vinalopó. Veremos cuáles son las afortunadas a última hora.

Y que todo nos vaya bien, con o sin uvas.



                                   Para ver y oir la versión "más fresca", pinchar aquí